sábado, 29 de marzo de 2014

18/ENERO: FESTIVIDAD DEL SEÑOR DE LA AGONÍA EN EL PUEBLO DE BERNAL EN SECHURA (PIURA)

Festividad del Señor de la Agonía en el pueblo de Bernal en Sechura (Piura)
Bernal es un pueblo católico por ancestro, tradición y fe. Entre las imágenes que los bernaleños celebran, se encuentra la figura del Señor de la Agonía, cuyo culto se remonta a los años 20. En el Templo San Martín de Tours, existían en 1945 varias imágenes de Cristo, Vírgenes y Santos que no eran celebrados. 

En Bernal, la población estaba deseando tener a Cristo en su pueblo. Se enteraron del Señor de Huamantanga que se encontraba en la catedral de San Martín de Thours en Sechura, los pobladores lograron el permiso para transportar la imagen y llevarla en Bernal, lo hicieron a escondidas para que el pueblo de Sechura no lo notara. 

Se cuenta que el cristo fue envuelto y si alguien preguntaba le decían que se trataba de un enfermo agonizando y lo llevaban a Bernal para que muera en su tierra.y coordinaron con el Párroco de Sechura R.P. Eleodoro Laines Álvarez, para traer a Bernal a la mencionada imagen.

El sacerdote aceptó la propuesta y en el camino hacia Bernal, se cruzaron con varias personas, quienes al preguntar por lo que llevaban un grupo de bernaleños, indicaron que portaban a un agónico y que estaban cumpliendo con su último deseo de ser sepultado en Bernal. 

Cuando los sechuranos descubrieron el sacrílego hurto, armaron el gran alboroto para recuperar su patrimonio, el mismo que había sido donado por una familia de apellido Yenque. 

Precisamente, uno de los descendientes de esta familia, doña Francisca Yenque, a quien le apodaban “Doña Pancha Real y Medio” realizaba una permanente campaña en pro de la recuperación del “Señor de Huamantanga”, aprovechando su diaria actividad de venta de sabrosos bizcochos.

Otra descendiente, doña Dolores Periche Yenque, “Ña lo dije”, inició acción judicial ante el Juez de Piura, hasta que éste, con opinión favorable del Párroco Laines decidió poner fin al litigio, concediéndole la posesión definitiva al pueblo de Bernal.

Los Sechuranos, durante largos años no olvidaron a su imagen. Cuando venían a la fiesta del “Señor de la Agonía” decían: “Vamos a la fiesta del Cristo Robado”. El tiempo, en su carrera inexorable, se ha encargado de hacer olvidar esta vieja historia, que las generaciones actuales desconocen.

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