jueves, 18 de abril de 2013

16/ABRIL: NACIMIENTO DEL ESCRITOR ABRAHAM VALDELOMAR


El 16 de abril de 1888, nació en la ciudad de Ica, el escritor Abraham Valdelomar. Fue autor de cuentos, novelas, poesías, dramas y ensayos, siendo considerado por muchos como el iniciador del cuento criollo.

Comenzó a laborar en el año 1915, como secretario del Presidente del Consejo de Ministros del gobierno de José Pardo y Barreda. Se dedicó de lleno al periodismo y la literatura. Se erigió como un influyente líder de opinión y un portavoz de la modernidad intelectual.

Colaboró sobre todo con el diario La Prensa, donde tuvo a cargo la sección Palabras, dedicada a la política, desde julio de 1915 hasta su alejamiento del diario en 1918. Se hizo popular por sus burlas hacia los políticos (entre parlamentarios y ministros) de entonces. También publicó en La Prensa sus Crónicas frágiles, donde hizo conocido su seudónimo de "El Conde de Lemos"

Sus cuentos se publicaron en revistas y periódicos de la época, y él mismo los organizó en dos libros: El caballero Carmelo (Lima, 1918) y Los hijos del Sol (póstumo, Lima,1921). En ellos se encuentran los primeros testimonios del cuento neocriollo peruano, de rasgos postmodernistas, que marcaron el punto de partida de la narrativa moderna del Perú.

En el cuento El caballero Carmelo, que da nombre a su primer libro de cuentos, utiliza un vocabulario arcaico y una retórica propia de las novelas de caballerías para narrar la triste historia de un gallo de pelea, relato nostálgico ambientado en Pisco, durante la infancia del autor. En Los hijos del Sol, busca su inspiración en el pasado histórico del Perú, remontándose a la época de los incas.

En 1916 fundó la efímera pero influyente Revista Literaria Colónida y encabezó el movimiento intelectual del mismo nombre, Movimiento Colónida, que cohesionó a una generación de artistas y escritores en torno a la ruptura con el academicismo hispano y la libre renovación de temas y estilos, convocando a las juventudes provincianas a compartir su empeño y atisbando con simpatía las nuevas tendencias literarias italianas y francesas.

En una reunión en Ayacucho, en los altos de una casona, cuando Valdelomar se disponía a bajar por una empinada escalera de piedra, resbaló (o perdió el equilibrio), cayendo desde una altura de seis metros hasta dar de espalda sobre un montículo de piedras. Como consecuencia de ello sufrió una fractura de la espina dorsal, cerca de las vértebras lumbares, la cual, luego de dos días de penosa agonía, le causaron la muerte el 3 de noviembre de 1919, a las dos y media de la tarde. Apenas contaba con 31 años de edad.

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